Los seres humanos aprendemos muchas cosas a partir de historias. Desde pequeños nos han contado historias acerca de nosotros, nuestros padres o del mundo. O de lo que aquellos que nos criaron hayan querido inculcarnos. Aunque sea sólo por costumbre, en general, disfrutamos y aprendemos mucho de lo que algunos llaman "dimensión narrativa de la existencia". Uno de los más grandes teóricos del aprendizaje, Jerome Bruner, llegó a decir "Aunque narrar historias (y escucharlas, agregaría yo) es una de las cosas que más placer nos causa, también es un asunto muy serio" (S. Denning: "La Estrategia de la Ardilla" Ediciones Urano, Madrid, 2005). Por lo tanto:
1.- Use relatos. No importa lo que usted enseñe, sus estudiantes estarán, en ese momento al menos, más atentos a aprender y dialogar con usted. Use relatos acerca de cómo fue que usted supo o entendió del concepto que está explicando, o un relato que muestre la importancia para la vida de ese concepto. También puede ser un relato acerca de cómo fue que la ciencia llegó a descubrir el concepto.
2.- Mida el impacto de sus relatos: Luego de contar una historia deténgase, pregúntele a sus estudiantes acerca de qué les pasó o qué entendieron de la historia que contó. Sino tiene respuesta inmediata puede pedirles que lo hagan por escrito, anónimamente, o que lo conversen en grupo y luego le reporten.
3.- Mejore sus relatos. Tomando en cuenta lo que usted ve ocurre cuando los cuenta y lo que le reportan sus estudiantes, al respecto, haga las mejoras del caso. Cambie la historia, o agréguele elementos de humor, sorpresa, palabras del lenguaje de sus estudiantes, o lo que a usted le quede más cómodo y de mayor impacto sobre el aprendizaje.
4.- Repita los relatos. No los use una solo vez. Rentabilícelos desde la perspectiva del aprendizaje y de su propio disfrute también, porque en general, los seres humanos gustamos mucho de contar historias. No se lo pierda.
Los fundamentos teóricos de esta dimensión narrativa de la vida y la comprensión de los seres humanos variados y disímiles, los puede hallar en "La teoría cibernética, la teoría económica de los juegos, el enfoque de sistemas, las teorías de comunicación de Bateson y Watzlawick, la teoría de los tipos lógicos, la teoría del observador" (F. Diez y G. Tapia: "Herramientas para trabajar en mediación". Ed. Paidós Barcelona, 1989).
1.- Use relatos. No importa lo que usted enseñe, sus estudiantes estarán, en ese momento al menos, más atentos a aprender y dialogar con usted. Use relatos acerca de cómo fue que usted supo o entendió del concepto que está explicando, o un relato que muestre la importancia para la vida de ese concepto. También puede ser un relato acerca de cómo fue que la ciencia llegó a descubrir el concepto.
2.- Mida el impacto de sus relatos: Luego de contar una historia deténgase, pregúntele a sus estudiantes acerca de qué les pasó o qué entendieron de la historia que contó. Sino tiene respuesta inmediata puede pedirles que lo hagan por escrito, anónimamente, o que lo conversen en grupo y luego le reporten.
3.- Mejore sus relatos. Tomando en cuenta lo que usted ve ocurre cuando los cuenta y lo que le reportan sus estudiantes, al respecto, haga las mejoras del caso. Cambie la historia, o agréguele elementos de humor, sorpresa, palabras del lenguaje de sus estudiantes, o lo que a usted le quede más cómodo y de mayor impacto sobre el aprendizaje.
4.- Repita los relatos. No los use una solo vez. Rentabilícelos desde la perspectiva del aprendizaje y de su propio disfrute también, porque en general, los seres humanos gustamos mucho de contar historias. No se lo pierda.
Los fundamentos teóricos de esta dimensión narrativa de la vida y la comprensión de los seres humanos variados y disímiles, los puede hallar en "La teoría cibernética, la teoría económica de los juegos, el enfoque de sistemas, las teorías de comunicación de Bateson y Watzlawick, la teoría de los tipos lógicos, la teoría del observador" (F. Diez y G. Tapia: "Herramientas para trabajar en mediación". Ed. Paidós Barcelona, 1989).
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