Las estrategias de gestión
de nuestros problemas a todo nivel: personales, grupales, organizacionales,
sociales tienen relación directa con los modos en que entendemos lo que es un
problema. En muchas oportunidades pareciera que entendemos que los problemas
son objetivos, son realidades externas a los seres humanos que los
sufrimos. Como si los problemas tuviesen
realidad propia. Desde esta perspectiva objetivista –a saber, que los problemas
son objetos-, es que también se ven igual de obvias las soluciones. Algunos
ejemplos de estas tipos de relaciones causales que atribuimos son: A mayor inseguridad ciudadana mayor
contingente policial; a mayor dificultad mayor esfuerzo. En la Historia de la Humanidad y de nuestras
vidas personales tenemos demasiados ejemplos y demasiado traumáticos para saber
que problemas macros y micros – el hambre, la corrupción, las migraciones, o a
nivel más pequeño la baja productividad de una organización, o las dificultades
de convivencia en un equipo son problemas que no tienen causas únicas y que por
tanto tampoco tienen soluciones “simples”, únicas ni evidentes.
Sin embargo, también desde
la misma vida cotidiana, hay oportunidades en que pareciéramos denotar que
vemos los problemas de un modo más relacional entre los eventos y las personas
que los interpretamos, es decir que los entendemos como una realidad inseparable
de quienes somos, por ejemplo, cuando decimos que tal persona “se está ahogando
en un vaso de agua” o cuando decimos que tal otra persona “hace de todo un
problema”.
Algunos ejemplos de
problemas sociales y como pueden ser vistos desde esta perspectiva “relacional”
o “compleja” de la que hablamos nos los
dan Aldana y Reyes (2004):
La deserción
escolar en la educación primaria es
usualmente muy alta en el sector rural y en los pequeños municipios. Algunas
“causas” de este problema pueden ser la baja calidad de la enseñanza y la poca
relación de lo estudiado con la realidad percibida por el niño, la inclinación
de las familias a utilizar a los niños en los trabajos agrícolas por falta de
recursos financieros para contratar trabajadores adultos, y la visión recortada
de ciertos padres que no les permite ver los beneficios de largo plazo de la
educación. Algunas manifestaciones son el alto número de niños y niñas que
abandonan cada año sus estudios y la baja proporción de estudiantes que termina
la educación primaria. Algunas consecuencias importantes son: el bajo número de
jóvenes con una educación adecuada para la actual sociedad del conocimiento y
la preservación de la pobreza entre la población de adultos. Dos puntos se
deben enfatizar. Primero, ésta es una de un gran número de explicaciones
posibles. Segundo, en este caso, como en muchos, existen relaciones circulares:
la pobreza de los adultos contribuye a la deserción escolar y ésta contribuye a
la pobreza de la generación siguiente que no logra terminar una educación
adecuada para desarrollar las destrezas que demanda el mundo contemporáneo.
El municipio
Lomalinda tiene un número excesivo de servidores públicos. Las “causas” de este
problema residen en la presión permanente de los políticos que apoyaron la
campaña del alcalde de turno para que éste
nombre a sus amigos políticos en dónde se pueda (lo que se suele
denominar como clientelismo) y en la elevada tasa de desempleo en el municipio.
Este desempleo, a su vez, tiene como “causas” la baja actividad económica del
municipio y la reducida capacidad de sus habitantes para generar empresas o
negocios rentables. La baja productividad de los empleados públicos en el
municipio y la reducida capacidad de inversión del mismo pueden usarse como manifestaciones.
Parecería necesario hacer algo pues el problema burocrático deja al municipio
sin recursos para fomentar la creación de empresas y las exportaciones de
bienes y servicios producidos localmente. Aquí se quiere destacar que la
importancia que se asigna a la solución de un problema tiene más que ver con
sus consecuencias que con el problema en sí mismo.
El consumo de agua
por habitante del municipio de Piedrapintada ha crecido vertiginosamente. Este
consumo per cápita unido al crecimiento de la población ha desbordado la
capacidad del acueducto municipal que debe racionar el suministro durante un
día diferente en cada una de las siete zonas en que se ha dividido el casco
urbano. El concejo municipal ha anunciado un vigoroso debate al alcalde cuya
finalidad es comprometerlo a recortar varios rubros de inversión contemplados
en su programa de gobierno y destinar esos fondos a financiar la primera etapa
de un proyecto de ampliación del acueducto. El relato anterior sugeriría que el
problema es el racionamiento en el suministro de agua potable. Un descriptor de
ese problema podría ser el número de hogares-días sin agua cada mes. Sus
“causas” son el crecimiento del consumo y de la población y las limitaciones
del actual acueducto. Aunque no se han indicado las consecuencias de este
racionamiento, el cuadro siguiente muestra algunas posibles y otras dudosas
para que el lector pruebe su entendimiento de este concepto.
El alcalde ve el problema de una manera
diferente. El consumo de agua por habitante en su municipio es mucho más alto
que en los municipios cercanos porque en ellos se tienen medidores y se cobra
por el consumo, mientras en Piedrapintada no. Un aspecto crítico es que las
familias usan el agua tratada para regar los cultivos en los potreros que
limitan con la zona urbana. En este caso, un descriptor del problema es el
consumo diario por persona. Nótese que en este ejemplo la novedad es la
existencia de dos puntos de vista sobre un mismo problema.
Para este curso, y en
particular para poder profundizar en la dimensión ética de los problemas
entenderemos los problemas como una relación entre un suceso (algo “objetivo”) y
un dolor (una experiencia no grata de alguna persona). Si no hay dolor no hay problema y por tanto todos
los problemas tienen dueño, son de alguien.
Los problemas no tienen entidad propia, están siempre en relación a las
personas que los viven como tales. De
aquí surge un aspecto central en la propuesta de fondo la matriz que
estudiamos: Si quieres resolver un problema no puedes olvidar a quienes lo
sufren. “Si alguien nos dijera ‘tengo un
tremendo problema, pero me da exactamente lo mismo’, inmediatamente pensaríamos
que está mintiendo o que es un inconsciente. A la inversa, si nos damos cuenta
que una persona está desanimada o cabizbaja, lo primero que se nos ocurre es
que tiene un problema”[1].
Profundizando un poco más
podemos ver que cada vez que vivimos con desagrado un evento, tenemos un
problema, y se nos “aparecen” casi espontáneamente dos caminos de acción que
son ambos, similar o igualmente dolorosos.
Si la experiencia “negativa” tiene, para quien la vive, solo una salida,
diremos que tiene una dificultad o inconveniente, - sé lo que quiero hacer y
cómo hacerlo, sólo debo abocarme a ello -, no un problema. Si la experiencia negativa no tiene salida
visible para quien la vive, - “no sé que hacer y esto me duele -, diremos que
tiene una crisis.
Así un problema tiene los
siguientes componentes:
Evento (algo ocurre) + Dolor o
molestia (alguien sufre o es afectado por ello, lo cual hace que alguien sea él
o la “Dueña” del problema) + Dos alternativas de acción “dolorosas”
En este marco entonces
redactaremos el problema siguiendo la siguiente estructura:
“El problema de …..(la
persona que los sufre y desde la
perspectiva de quien lo reflexionaremos), es decidir entre acción X … y acción Z…,
porque , en principio, X implicaría
(tales consecuencias negativas) y porque
Z implicaría … (estas otras consecuencias negativas). Por ejemplo:
El problema del Sr. Tantotanto
es decidir entre (X) despedir a Juan o no despedirlo (Z), porque a despedirlo
podría no ser justo ya que él no es el único responsable del error cometido, y
porque no despedirlo sería malo para las relaciones de confianza que deben
existir en esta compañía.
Ejemplo de Problema elaborado por un participante de
la primera curso de ética que dí en la facultad: “Siendo estudiante de
secundaria vi la película “El Día después de Mañana” quedé consternado por el
problema que se planteaba para el pueblo mejicano: aceptar o no la inmigración
de los estadounidenses huyendo del frío en su país, porque muchos de los
ciudadanos que iban a entrar habían sido nada acogedores que los mejicanos y
por tanto no se lo merecían y por otro lado sería una excelente oportunidad de
enseñarles un trato decente a las personas que lo necesitaban”.
[1] “Tengo un
problema… ¿Qué hago? Ensayo de Tecnología Humana”. José Víctor Nuñez. La Fuente Editores
Ltda. Junio 2001. página 43
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