Debo a los maestros Gustavo Hawes y Ken Blanchard, mi síntesis conceptual acerca de las competencias. Gracias al primero entiendo las competencias como la capacidad de "saber actuar" en el ámbito de una disciplina. Para Gustavo saber actuar es mucho más que el saber hacer una tarea, eso que llamamos el know how, -saber cómo-, de los gringos. Saber Actuar implica el despliegue simultáneo o sucesivo de conocimientos, actitudes, habilidades, prácticas: Establecer prioridades, definir los tiempos, las metodologías, las ayudas externas, etc. Así, un profesor competente, por ejemplo, es capaz de recurrir una varias fuentes de saber propio y ajeno para enfrentar situaciones propias de la enseñanza. Tiene conocimientos de la materia que enseña, habilidades de enseñanza, comunicación y de manejo de grupos, desarrolla en sí mismo y en los otros actitudes positivas frente a la sala de clase, el desarrollo personal y sabe materia. También sabe pedir ayuda a otras personas, etc.
Aprendí de Blanchard, - mediado por la ayuda de grandes amistades y estudiantes con quienes fuimos puliendo el concepto, - la identificación del comportamiento experto, aquel de máxima Competencia en una tarea. El comportamiento experto es aquel que es identificable por la alta calidad y con placer la que un individuo realiza su trabajo. Cuando alguien tiene sostenidamente buenos resultados y lo hace con gran gusto solemos decir que esa persona es muy competente para esa tarea. Cuando accedemos a este nivel de competencia la realización de esa tarea se convierte un desafío interesante, por lo que habitualmente dejamos de poner el foco de nuestros resultados en las condiciones del medio en que realizamos las tarea (la cancha, las piedras, los sueldos, los colaboradores, otras) y nos focalizamos principalmente en nuestro desempeño. En este nivel de competencia sabemos que lo nuestro es hacer lo mejor posible con los medios y condiciones que hemos aceptado como presentes. Por cierto, las condiciones afectan los resultados del desempeño, pero no la motivación ni concentración del individuo experto frente a esa tarea. El desempeño de alta competencia "baila" con la tarea. Visto desde fuera pareciera que, para esa persona, hacer ese trabajo no fuera trabajo.
Como verán, dos conceptos de competencias provenientes de diferentes fuentes y son perfectamente compatibles. Tienen muchas cosas en común. A mi me gusta pensar en un punto en particular: ambos conceptos son más fáciles de ver en la práctica ante situaciones críticas del oficio. En una situación difícil es mucho más evidente el nivel de competencia de los individuos. La persona que no es competente difícilmente enfrentará de manera adecuada un problema. Al revés, el problema le servirá de razón o excusa para no enfrentarlo o enfrentarlo mal. La persona que es competente enfrenta el problema con variedad de recursos y de un modo aceptablemente bueno. El o la experta estará especialmente concentrado en el problema, regularmente buenos obtendrá resultados y estará satisfecho de haber realizado su trabajo. Cuando llegamos a este nivel de alta competencia de desempeño, los problemas se ha convertido, por obra y arte de la práctica y la concentración en el oficio, en desafíos.
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