Cuento de los ciegos y el elefante

Seis ciegos se reunieron para saber cómo era el elefante.
El primero avanzó a tientas y chocó directamente con el costado, por tal motivo concluyó que: "Se parece a un muro"
El segundo, por azar, tocó el colmillo y al reconocerlo liso y agudo, sentenció: "Más se parece a una lanza". El cuarto, al tocar una pata, no vaciló en destacar el error de los anteriores: "Se parece a un árbol y nada más".
El quinto, palpó la oreja y se complació que nadie podía negar el enorme parecido del elefante con un abanico.
El sexto, que al acercarse al animal tomó directamente la cola, proclamó su verdad: "El elefante es un cable grueso y largo".
Y, así los ciegos discutieron a porfía defendiendo su opinión, pero lo cierto es que cada uno estaba en lo justo, pero ninguno tenía la razón.
El tercero, al encontrarse con la trompa, puntualizó: "Se parece a una serpiente".

Este cuento me parece una maravilla de profundidad. Pienso que el problema de estos señores es una de las explicaciones potentes de la ausencia de dignidad y felicidad en las que a veces habitamos, más frecuentemente de lo que creemos, los seres humanos.  A mí me abre los ojos, - que vaya que me hace falta - tener un mayor espacio para integrar las miradas ajenas. ¿Cómo te va a ti con el cuento?

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