Más respeto con los jóvenes.



Es sábado en la mañana y me toca evaluar (no sólo calificar) a estudiantes de veterinaria y negocios en su rol de profesores de gestión.  Las alumnas son propietarias de micro empresas de la comuna de La Pintana.  Me sorprendo de la calidad e  intensidad de la clase.  El foco está puesto en los problemas de gestión y emprendimiento y no en la teoría.  La reflexión es profunda y aplicada.  Los niveles de participación son extraordinarios.  Esta clase sí que vale la pena para todos nosotros.
Vale la pena porque los dos grupos de personas: profesores- estudiantes y alumnas-emprendedoras están efectivamente ahí, concentradas, disponibles a las maravillas de escucharse mutuamente.  Ninguno de los presentes calienta el asiento ni finge que le importa.  Nadie está ahí sólo por plata ni por obligación.  Aunque se alude con frecuencia a las dificultades de la vida y los negocios, la pregunta de fondo es siempre ¿cómo lo hacemos mejor con lo que tenemos? Participo en silencio, crítico, conmovido.
La sala es pequeña y calurosa.  El data show se usa sólo para lo imprescindible. Afuera otra estudiante prepara feliz el café de mediodía y luego nos sirve como si fuésemos su mejor negocio ¡qué gran clase de calidad de servicio nos das sin quererlo Mirentxu!! ¿Dónde pongo la nota siete que te mereces?
Entre conceptos y experiencias, un invitado imprescindible si de veras queremos aprender: el humor.  Emerge de cualquiera del grupo y se convierte en señal clara del gozo de aprender cosas que de verdad importan de un modo que respeta el saber de quienes emprenden a diario.
Antes de cerrar la clase les preguntamos a las empresarias primero y luego a los estudiantes acerca de qué aprendieron y cómo van a aplicarlo en vidas y negocios.  Las respuestas son inteligentes y sinceras. 
Terminada la mañana de trabajo, en la minivan que maneja el “tío Sergio” y que usamos gracias al apoyo de la universidad, las estudiantes van revisando la experiencia y las múltiples mejoras que quieren hacer.
El programa Créeme obtiene la confianza que pide porque cumple, sábados y miércoles desde hace más de dos años la delicada promesa de enseñar gestión.  Lo co-dirigen los mismos estudiantes y al hacerlo aprenden, en la práctica, la tremenda complejidad de coordinar personas y procesos, lograr objetivos, exigirse profesionalmente y acogerse como seres humanos.
Bienvenidas iniciativas de aprendizaje -  servicio como ésta.  Ojalá llenáramos mucho más de este tipo de asignaturas  las carreras que les ofrecemos a nuestros jóvenes y las capacitaciones a emprendedores de microempresas.  Mucho más de esto y menos de clases monótonas y autocomplacientes que a veces hacemos.
 Si la juventud es mucho más que una distinción etárea, una actitud, entonces, yo que me quiero quedar joven para siempre (en este sentido de la palabra), espero ansioso otros sábados como el de ayer para seguir aprendiendo de estos estudiantes maestros que me toco evaluar.  Vaya paradoja.

Aproximación a los problemas



Las estrategias de gestión de nuestros problemas a todo nivel: personales, grupales, organizacionales, sociales tienen relación directa con los modos en que entendemos lo que es un problema. En muchas oportunidades pareciera que entendemos que los problemas son objetivos, son realidades externas a los seres humanos que los sufrimos.  Como si los problemas tuviesen realidad propia. Desde esta perspectiva objetivista –a saber, que los problemas son objetos-, es que también se ven igual de obvias las soluciones. Algunos ejemplos de estas tipos de relaciones causales que atribuimos son:  A mayor inseguridad ciudadana mayor contingente policial; a mayor dificultad mayor esfuerzo.  En la Historia de la Humanidad y de nuestras vidas personales tenemos demasiados ejemplos y demasiado traumáticos para saber que problemas macros y micros – el hambre, la corrupción, las migraciones, o a nivel más pequeño la baja productividad de una organización, o las dificultades de convivencia en un equipo son problemas que no tienen causas únicas y que por tanto tampoco tienen soluciones “simples”, únicas ni evidentes. 

Sin embargo, también desde la misma vida cotidiana, hay oportunidades en que pareciéramos denotar que vemos los problemas de un modo más relacional entre los eventos y las personas que los interpretamos, es decir que los entendemos como una realidad inseparable de quienes somos, por ejemplo, cuando decimos que tal persona “se está ahogando en un vaso de agua” o cuando decimos que tal otra persona “hace de todo un problema”.   

Algunos ejemplos de problemas sociales y como pueden ser vistos desde esta perspectiva “relacional”  o “compleja” de la que hablamos nos los dan Aldana y Reyes (2004):

La deserción escolar en la educación primaria  es usualmente muy alta en el sector rural y en los pequeños municipios. Algunas “causas” de este problema pueden ser la baja calidad de la enseñanza y la poca relación de lo estudiado con la realidad percibida por el niño, la inclinación de las familias a utilizar a los niños en los trabajos agrícolas por falta de recursos financieros para contratar trabajadores adultos, y la visión recortada de ciertos padres que no les permite ver los beneficios de largo plazo de la educación. Algunas manifestaciones son el alto número de niños y niñas que abandonan cada año sus estudios y la baja proporción de estudiantes que termina la educación primaria. Algunas consecuencias importantes son: el bajo número de jóvenes con una educación adecuada para la actual sociedad del conocimiento y la preservación de la pobreza entre la población de adultos. Dos puntos se deben enfatizar. Primero, ésta es una de un gran número de explicaciones posibles. Segundo, en este caso, como en muchos, existen relaciones circulares: la pobreza de los adultos contribuye a la deserción escolar y ésta contribuye a la pobreza de la generación siguiente que no logra terminar una educación adecuada para desarrollar las destrezas que demanda el mundo contemporáneo.

El municipio Lomalinda tiene un número excesivo de servidores públicos. Las “causas” de este problema residen en la presión permanente de los políticos que apoyaron la campaña del alcalde de turno para que éste  nombre a sus amigos políticos en dónde se pueda (lo que se suele denominar como clientelismo) y en la elevada tasa de desempleo en el municipio. Este desempleo, a su vez, tiene como “causas” la baja actividad económica del municipio y la reducida capacidad de sus habitantes para generar empresas o negocios rentables. La baja productividad de los empleados públicos en el municipio y la reducida capacidad de inversión del mismo pueden usarse como manifestaciones. Parecería necesario hacer algo pues el problema burocrático deja al municipio sin recursos para fomentar la creación de empresas y las exportaciones de bienes y servicios producidos localmente. Aquí se quiere destacar que la importancia que se asigna a la solución de un problema tiene más que ver con sus consecuencias que con el problema en sí mismo. 

El consumo de agua por habitante del municipio de Piedrapintada ha crecido vertiginosamente. Este consumo per cápita unido al crecimiento de la población ha desbordado la capacidad del acueducto municipal que debe racionar el suministro durante un día diferente en cada una de las siete zonas en que se ha dividido el casco urbano. El concejo municipal ha anunciado un vigoroso debate al alcalde cuya finalidad es comprometerlo a recortar varios rubros de inversión contemplados en su programa de gobierno y destinar esos fondos a financiar la primera etapa de un proyecto de ampliación del acueducto. El relato anterior sugeriría que el problema es el racionamiento en el suministro de agua potable. Un descriptor de ese problema podría ser el número de hogares-días sin agua cada mes. Sus “causas” son el crecimiento del consumo y de la población y las limitaciones del actual acueducto. Aunque no se han indicado las consecuencias de este racionamiento, el cuadro siguiente muestra algunas posibles y otras dudosas para que el lector pruebe su entendimiento de este concepto.
 El alcalde ve el problema de una manera diferente. El consumo de agua por habitante en su municipio es mucho más alto que en los municipios cercanos porque en ellos se tienen medidores y se cobra por el consumo, mientras en Piedrapintada no. Un aspecto crítico es que las familias usan el agua tratada para regar los cultivos en los potreros que limitan con la zona urbana. En este caso, un descriptor del problema es el consumo diario por persona. Nótese que en este ejemplo la novedad es la existencia de dos puntos de vista sobre un mismo problema.
  
Para este curso, y en particular para poder profundizar en la dimensión ética de los problemas entenderemos los problemas como una relación entre un suceso (algo “objetivo”) y un dolor (una experiencia no grata de alguna persona).  Si no hay dolor no hay problema y por tanto todos los problemas tienen dueño, son de alguien.  Los problemas no tienen entidad propia, están siempre en relación a las personas que los viven como tales.  De aquí surge un aspecto central en la propuesta de fondo la matriz que estudiamos: Si quieres resolver un problema no puedes olvidar a quienes lo sufren.  “Si alguien nos dijera ‘tengo un tremendo problema, pero me da exactamente lo mismo’, inmediatamente pensaríamos que está mintiendo o que es un inconsciente. A la inversa, si nos damos cuenta que una persona está desanimada o cabizbaja, lo primero que se nos ocurre es que tiene un problema”[1].

Profundizando un poco más podemos ver que cada vez que vivimos con desagrado un evento, tenemos un problema, y se nos “aparecen” casi espontáneamente dos caminos de acción que son ambos, similar o igualmente dolorosos.  Si la experiencia “negativa” tiene, para quien la vive, solo una salida, diremos que tiene una dificultad o inconveniente, - sé lo que quiero hacer y cómo hacerlo, sólo debo abocarme a ello -, no un problema.  Si la experiencia negativa no tiene salida visible para quien la vive, - “no sé que hacer y esto me duele -, diremos que tiene una crisis. 

Así un problema tiene los siguientes componentes:

Evento (algo ocurre) + Dolor o molestia (alguien sufre o es afectado por ello, lo cual hace que alguien sea él o la “Dueña” del problema) + Dos alternativas de acción “dolorosas”

En este marco entonces redactaremos el problema siguiendo la siguiente estructura:

“El problema de …..(la persona que los sufre y  desde la perspectiva de quien lo reflexionaremos), es decidir entre acción X … y acción Z…, porque , en principio,  X implicaría (tales consecuencias negativas)  y porque Z implicaría … (estas otras consecuencias negativas).  Por ejemplo:

El problema del Sr. Tantotanto es decidir entre (X) despedir a Juan o no despedirlo (Z), porque a despedirlo podría no ser justo ya que él no es el único responsable del error cometido, y porque no despedirlo sería malo para las relaciones de confianza que deben existir en esta compañía. 

Ejemplo  de Problema elaborado por un participante de la primera curso de ética que dí en la facultad: “Siendo estudiante de secundaria vi la película “El Día después de Mañana” quedé consternado por el problema que se planteaba para el pueblo mejicano: aceptar o no la inmigración de los estadounidenses huyendo del frío en su país, porque muchos de los ciudadanos que iban a entrar habían sido nada acogedores que los mejicanos y por tanto no se lo merecían y por otro lado sería una excelente oportunidad de enseñarles un trato decente a las personas que lo necesitaban”.


[1] Tengo un problema… ¿Qué hago? Ensayo de Tecnología Humana”.  José Víctor Nuñez.  La Fuente Editores Ltda. Junio 2001. página 43

Ética Marré


No emprenderemos esta pesquisa para saber qué sea la virtud — lo cual no tendría ninguna utilidad—, sino para llegar a ser virtuosos”. Aristóteles.

"No se me ocurren como podrían refutarse los argumentos sobre la subjetividad de los valores éticos, pero al mismo tiempo me resulta imposible pensar que lo único malo de la crueldad gratuita es que no me gusta" Bertrand Russell, 1960

Parafraseando a Aristóteles, no emprendemos esta experiencia de aprendizaje para saber el significado de la ética, la moral, los valores, etc., sí para aprender a ser personas más éticas. Entenderemos Ética como una  investigación reflexiva acerca de lo que es mejor para las personas y la moral como la descripción de  lo correcto según las costumbres.
Una excelente aproximación a este carácter re - flexivo de la ética la que nos da la profesora Cortina: “Entre los dinosaurios y los camaleones están las personas maduras, que tratan de discernir en cada momento qué valores y qué convicciones siguen valiendo la pena, e intentan encarnarlos de la manera más adecuada a una realidad social qué está en constante cambio”[1].
Es también una ética sistémica en tanto se comprende como una propiedad emergente de los sistemas de relaciones en los que habitamos, no como datos objetivos, o realidades instaladas, autónomas.  La ética “aparece”, “emerge” en las relaciones, no en la naturaleza ni en los designios de nadie.  Es una búsqueda de una mejor vida asumiendo que no hay fundamento externos a nuestros sistemas que la justifiquen de una para siempre: dioses,  naturaleza, destino.   El fundamento de la ética que estudiaremos está dentro de los sistemas que habitamos y de lo modo que lo hacemos.  “Es una forma elemental y eficiente de fundar la ética, porque tal vez la gente discuta acerca de lo que es el bien, pero todo el mundo está de acuerdo en lo que es el dolor”[2]



[1]Ética Civil y Religión” Adela Cortina.  PPC Editorial y Distribuidora S.A.  Madrid, 2002.  página 43.              
[2]  “La lucha por la dignidad.  Teoría de la felicidad política” . José Antonio Marina y María de la Válgoma.  Anagrama, 2000

Cuento 7 del libro "Mujeres de Ojos grandes" de Angeles Mastretta


El cuento que les copio a continuación lo escribió Angeles Mastretta y aparece publicado en su libro "Mujeres de Ojos Grandes".  Es una pieza breve y magistral muy poderosa para trabajar varios temas del desarrollo de las competencias LEN.  Te invito a leerlo, disfrutarlo y ver si después te animas a comentármelo, pues estoy intentando agrupar los muchos comentarios de estudiantes que ya tengo registrados para enviárselos a la autora.  Que lo disfruten.
“Cuando la tía Carmen se enteró que su marido había caído preso de otros perfumes y otro abrazo, sin más ni más le dió por muerto. Porque no en balde había vivido con él quince años, se lo sabía al derecho y la revés, y en la larga y ociosa lista de sus cualidades y defectos nunca había salido a relucir su vocación de mujeriego. La tía siempre estuvo segura que antes de tomarse la molestia de serlo, su marido tendría que morirse. Que volviera a medio aprender las manías, los cumpleaños, las precisas aversiones e ineludibles adicciones de otra mujer, parecía que imposible. Su marido podía perder el tiempo y desvelarse fuera de la casa jugando cartas y recomponiendo las condiciones políticas de la política misma, pero gastarlo en entenderse con otra señora, en complacerla, en oírla, eso era tan increíble como insoportable. De todos modos, el chisme es el chisme y a ella le dolió como una maldición aquella verdad incierta. Así que, tras ponerse de luto y actuar frente a él como sino lo viera, empezó a no pensar más en sus camisas, sus trajes, el brillo de sus zapatos, sus pijamas, su desayuno y poco a poco hasta sus hijos. Lo borró del mundo con tanta precisión, que no sólo su suegra y su cuñada, sino hasta su misma madre estuvieron de acuerdo que debían llevarla a un manicomio. 
Y allá fue a dar, sin oponerse demasiado. Los niños se quedaron en casa de su prima Fernanda quien por esas épocas tenía tantos líos en el corazón que para ventilarlo dejaba las puertas abiertas y todo el mundo podía meterse a pedirle favores y cariño sin tocar siquiera.
 Tía Fernanda era la única visita de tía Carmen en el manicomio. La única, aparte de su madre, quien por lo demás hubiera podido quedarse ahí también porque no dejaba de llorar por sus nietos y se comía las uñas, a los sesenta y cinco años, desesperada porque su hija no había tenido el valor y la razón necesarios para quedarse junto a ellos, como si no hicieran lo mismo todos los hombres.
 La tía Fernanda que por esas épocas vivía en el trance de amar a dos señores al mismo tiempo, iba al manicomio segura que con un tornillito que se le moviera podría quedarse ahí por más de cuatro razones suficientes. Así que para no correr el riesgo llevaba siempre muchos trabajos manuales con los que entretenerse y entretener a su infeliz prima Carmen.
 Al principio, como la tía Carmen estaba ida y torpe, lo único que hacían era meter cien cuentas en un hilo y cerrar el collar que después se vendería en a tienda destinada para ganar dinero para las locas pobres de San Cosme. Era un lugar terrible en el que ningún cuerdo seguía siéndolo más de diez minutos. Contando cuentas fue que la tía Fernanda no soportó más y le dijo a la tía Carmen de su pesar también espantoso.
 - Se pena porque faltan o porque sobran. Lo que devasta es la norma. Se ve mal tener menos de un marido, pero para tu consuelo se ve peor tener más de uno. Como si el cariño se gastara. El cariño no se gasta, Carmen – dijo la tía Fernanda-. Y tú no estás más loca que yo. Así que vámonos yendo de aquí.
 La sacó esa misma tarde del manicomio.
 Fue así como la tía Carmen quedó instalada en casa de su prima Fernanda y volvió a la calle y a sus hijos. Habían crecido tanto en seis meses, que de sólo verlos recuperó la mitad de su cordura ¿Cómo había podido perderse tantos días de esos niños? Jugó con ellos a ser caballo, vaca, reina, perro, hada madrina, toro y huevo podrido. Se le olvidó que eran hijos del difunto, como llamaba a su marido, y en la noche durmió por primera vez igual que una adolescente.
 Ella y Tía Fernanda conversaban en las mañanas. Poco a poco fue recordando como guisar un arroz colorado y cuantos dientes de ajo lleva la salsa de spaguetti. Un día pasó horas bordando la sentencia que aprendió de una loca en el manicomio y a la que esa mañana le encontró sentido: “No arruines el presente lamentándote por el pasado ni preocupándote por el futuro”. Se la regaló a su prima con un beso en el que había más compasión que agradecimiento puro.
 - Debe ser extenuante querer doble – pensaba, cuando veía a Fernanda quedarse dormida como un gato en cualquier rincón y a cualquier hora del día. Una de esas veces, mirándola dormir, como quien por fin respira para sí. Revivió a su marido y se encontró murmurando.
 - Pobre Manuel.
 Al día siguiente, amaneció empeñada en cantar Para quererte a ti, y tras vestir y peinar a los niños, con la misma eficiencia de sus buenos tiempos, los mandó al colegio y dedicó tres horas a encremarse, cepillar su pelo, enchinarse las pestañas, escoger un vestido entre diez de los que Fernanda le ofreció.
 - Tienes razón - le dijo -. El cariño no se gasta. No se gasta el cariño. Por eso Manuel me dijo que me quería tanto como a la otra. ¡Qué horror! Pero también: qué me importa, que hago yo vuelta loca con los chismes, si estaba yo en mi casa haciendo buenos ruidos, ni uno más ni menos de los que me asignó la Divina Providencia. Si Manuel tiene para más, Dios lo bendiga. Yo no quería más, Fernanda. Pero tampoco menos. Ni uno menos.
 Echó todo ese discurso mientras Fernanda le recogía el cabello y le ensartaba un hilo de oro en cada oreja. Luego se fue a buscar a Manuel para avisarle que en su casa habría sopa al medio día y a cualquier hora de la noche. Manuel conoció entonces la boca más ávida y la mirada más cuerda que había visto jamás.
 Comieron sopa.

¿Erré o acerté? ¿Quién sabe?


Sabiduría no es información.  La sabiduría profunda de la que estamos escasos, porque de información tenemos más de la que podemos digerir, está muy presente en la cultura popular, en la experiencia cotidiana de las personas.  De la experiencia y saber oriental nos llega a través de la pluma del sacerdote jesuita A. de Mello en su libro "Sadhana", e intervenido por mi, este maravillosos cuento.  Sépanlo, saboréenlo, por favor:   "Una historia china habla de un anciano labrador que tenía por único bien material un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse con él y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: ‘¿Desgracia o fortuna?¿Quién sabe?’ Luego de esta respuesta los vecinos se molestaron con él: “empobrecido de bienes y de conciencia", decían. Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Entonces los vecinos fueron a la casa del labrador a felicitarlo por su buena suerte. Este les respondió: ‘¿Fortuna o desgracia? ¿Quién sabe?’. Los vecinos, de nuevo, salieron incómodos de la respuesta y tranquilidad que mostraba el anciano. Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una prueba objetiva, inobjetable, final, de la desgracia que desde el principio había tenido la historia de este granjero. Quizás, decían, sea este un signo, de la desgracia natural de la vida entera de este pobre hombre y, -porque no decirlo-, de toda la humanidad. No así el labrador, quien se limitó a decir: ‘¿Desgracia o fortuna?¿Quién sabe?’ Ni les digo las cosas que en el pueblo se contaban del labrador cuando los generosos vecinos que fueron a verle escucharon esta respuesta. Unas semanas más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones para ir a la guerra. Cuando vieron al hijo del poblador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo. ¿Fortuna o desgracia? ¿Quién sabe?

Competencias o conocimientos


Me encanta este cuento de origen desconocido para mi.  Me encanta porque comparto la percepción que como sociedad estamos colmados de conocimientos y faltos de saber.  Para mí, saber se parece a sabor, saber se parece a degustar a una experiencia valiosa para quien la vive. El saber nos trae felicidad no sólo poder.  Es cierto que el conocimiento da poder, mucho poder, puede ser,  pero no da sentido ... digo yo ... ¿qué te dice el cuento?

"En el Tratado de Lancaster en Pensilvania, el año 1744, entre el gobierno de Virginia y las Seis naciones, los comisionados de Virginia hicieron saber a los indígenas en un discurso, que existía en Williamsburg una universidad con fondos para la educación de jóvenes indígenas, y que si los jefes de las Seis Naciones enviarán media docena de sus hijos a esa universidad, el gobierno se ocuparía de que no les faltara nada y que fueran instruidos en el saber del hombre blanco.  El portavoz de los indígenas respondió:
Sabemos que ustedes tienen en alta estima el tipo de conocimiento impartido en esas universidades y que mantener a nuestros jóvenes mientras estuviesen con ustedes les resultaría muy costoso. Por tanto, estamos convencidos de que desean hacernos un bien con su propuesta y se los agradecemos sinceramente.
Pero ustedes que son tan sabios deben saber que las diferentes naciones tienen diferentes concepciones de las cosas y por tanto, no se tomarán como un agravio que nuestra opinión sobre esta educación resulte no ser la misma que la suya. Ya hemos tenido cierta experiencia con su educación: algunos de nuestros jóvenes fueron educados con anterioridad en las provincias del norte. Fueron instruidos en todas sus ciencias, pero cuando regresaron junto a nosotros eran malos para correr, totalmente ignorantes de los medios para sobrevivir en nuestros bosques, incapaces de soportar el frío o el hambre, no sabían cómo construir una cabaña, atrapar un venado o matar a un enemigo y hablaban mal nuestra lengua. Por tanto, no servían ni como cazadores, ni como guerreros ni consejeros: no valían para absolutamente nada.
Sin embargo, no estamos menos agradecidos por su amable, oferta, aunque declinemos aceptarla y para mostrar nuestra gratitud, si lo caballeros de Virginia desean enviarnos a una docena de sus hijos, nosotros nos ocuparemos de su educación, les instruiremos en todos nuestros conocimientos y los convertiremos en hombres."

Cuento La sabiduría o la racionalidad.


Este cuento es breve y hermoso. ¿Qué sensaciones e ideas te provoca el texto? ¿Qué diferencias en el estilo de relación con el equipo entre estos dos personajes?¿qué título le pondrías tú?

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjDyZhVAkJ7bJFWdRUyvE1UfWMtuhGeCtfJhZX6bkwItfKhH67FypvkpRxqOrGsOgfoU1f5nwnnqTcAXVpHEEGJXG9X9b1gaViwtQqTpt_srsCVtCSSoxys8UNxUFsmuRjINPe4mpNJgsY/s320/aj.jpgCuenta una vieja leyenda que un anciano campesino al cual su patrón le pidió que contara a las ovejas, ya que tenía cierta sospecha que faltaba una. 
El viejo abrió rápido la puerta del redil en presencia de su patrón y todas las ovejas salieron precipitadamente. Entonces el propietario preguntó: "Y bien, ¿cuántas son?. 
El campesino respondió: "No sé el número que usía me pide, pero sé cual falta y me apena".

Cuento de los ciegos y el elefante

Seis ciegos se reunieron para saber cómo era el elefante.
El primero avanzó a tientas y chocó directamente con el costado, por tal motivo concluyó que: "Se parece a un muro"
El segundo, por azar, tocó el colmillo y al reconocerlo liso y agudo, sentenció: "Más se parece a una lanza". El cuarto, al tocar una pata, no vaciló en destacar el error de los anteriores: "Se parece a un árbol y nada más".
El quinto, palpó la oreja y se complació que nadie podía negar el enorme parecido del elefante con un abanico.
El sexto, que al acercarse al animal tomó directamente la cola, proclamó su verdad: "El elefante es un cable grueso y largo".
Y, así los ciegos discutieron a porfía defendiendo su opinión, pero lo cierto es que cada uno estaba en lo justo, pero ninguno tenía la razón.
El tercero, al encontrarse con la trompa, puntualizó: "Se parece a una serpiente".

Este cuento me parece una maravilla de profundidad. Pienso que el problema de estos señores es una de las explicaciones potentes de la ausencia de dignidad y felicidad en las que a veces habitamos, más frecuentemente de lo que creemos, los seres humanos.  A mí me abre los ojos, - que vaya que me hace falta - tener un mayor espacio para integrar las miradas ajenas. ¿Cómo te va a ti con el cuento?

Profesores y Estudiantes.


Se lo escuché una vez al Doctor Humberto Maturana y me ha quedado grabado como definición y sentido del oficio docente. Si tus pies se mueven como si caminaran pero sin contacto con el suelo, no estás caminando. Por más que te esfuerces, trabajes, demores, prepares, si no haces contacto con el piso, no has caminado. Si cuando estás en la sala pero los estudiantes no están contigo, no estás enseñando. La enseñanza y el caminar son actividades relacionales. La enseñanza y el caminar no están en lo que hace uno de los factores, están, en la relación entre ellos. La clase tiene sentido sólo si ahí dentro pasa algo que valga el esfuerzo, la inversión de tenerte a tí y tus estudiantes ahí dentro.

Si tus estudiantes no te están atendiendo debes ir a buscarles. Parte buscando que de común hay entre los conceptos del programa que debes "pasar" (¡Qué palabra fea esa eh!!!) y los intereses de los estudiantes. Tus estudiantes habitan en un mundo de relaciones, intereses, sueños, fracasos, que muy probablemente son diferentes de los tuyos -pero, he aquí uno de los misterios de la existencia humana - no son totalmente ajenos a ti y a la parte de la cultura de la humanidad que debes trabajar en clase. Busca entonces ese punto de encuentro y propónselos a tus estudiantes. Vé que pasa. Ojo, si no te resulta a la primera sólo debes volver a intentarlo. En cuánto tengas una idea de ese punto de encuentro desde dónde partir o si quieres rebatir o matizar lo que afirmo, me cuentas. Estaré atento a tu comunicación.

Matriz Marré


El objetivo es que los y las estudiantes reflexionen éticamente y manejen una metodología personal de toma de decisiones.

Para eso hemos diseñado en conjunto con el equipo de estudiantes que me acompaña una matriz de Reflexión Ética y Eficiente: "Marré" 
(R) .  Años después de haberla desarrollado nos dimos cuenta que la palabra Marré significa erré ... Tremenda coincidencia y oportunidad.  Reflexionar y errar son bien cosas bien cercanas ¿o no?

Con Marré reflexionamos al menos un problema y las decisiones asociadas en todas las clases. Seleccionamos los problemas del cine, la literatura, casos, historias de vida o de dónde vengan.  La matriz es siempre la misma (dentro de cada semestre) y la vamos profundizando y cuestionando para que nos ayude a profundizar y cuestionarnos nosotros.

La calidad de las reflexiones de los y las estudiantes ha sido increíble y lo hemos pasado excelente aprendiendo.  No es poco.

Liderar y los problemas


Uno de mis cuentos favoritos para trabajar el liderazgo es biográfico y me encanta.  Cambiaré los nombres para no afectar a nadie.  

Ocurrió el año mil novecientos y tanto, en el grupo de estudios que vuestro servidor cursaba por esos días. Estábamos en plena etapa de las relaciones humanas que un viejo amigo de la época, René Salgado, llamó "estupidez pasajera".  Así, producto de este estado de las relaciones, para la mayoría de nosotros el grupo era "perfecto".  Fue un buen tiempo.

Debíamos elegir un representante y XX levantó la mano para proponerse.  Varios consideramos que dada su experiencia en partidos políticos y sus ganas, XX era uno de los más adecuados de entre nosotros para el cargo. Al poco tiempo la estupidez pasajera se pasó y los delegados elegidos, incluido XX, tuvieron que hacer su trabajo: acoger las inquietudes del grupo, representarlas a las autoridades académicas, etc.  Sorpresivamente, XX presentó su renuncia indeclinable al cargo argumentando que "había demasiados problemas".  No podía entender tamaña comprensión de su rol de liderazgo, y aún hoy, sigo sorprendiéndome de su explicación.  

A veces creemos, como XX, que liderazgo es figuración, poder, privilegios. En la perspectiva de la mayoría de los modelos de liderazgo vigentes hoy, ocurre exactamente al revés.  En general, los modelos actuales, coinciden, la menos en dos puntos acerca del liderazgo:

1.- Una acción, no una característica del ser de las personas, sino de lo que hacen.

2.- Un servicio, no un privilegio.  Las más de las veces quien ejerce el liderazgo realiza un trabajo por los demás que no siempre es recompensado.  En palabras de Ronald Heifetz "Los soldados salen de las trincheras a luchar porque les preocupan sus compañeros de pelotón"  ("Liderazgo sin límites".  Paidós, Barcelona, 2003).

Así visto, XX, no tenía la actitud mínima para liderarnos.

Cuento de cómo negociar el aire acondicionado


Me gusta enseñar negociación enfrentando los problemas del equipo (negociando)  y no hablando de negociación.  Se trata que -como el niño aprende el equilibrio en la bicicleta cuando lo vive (porque como concepto es bastante abstracto ¿si?), no cuando el padre le habla del equilibrio-  Los estudiantes o ejecutivos que asisten a mis cursos aprenden mejor a negociar haciéndolo y no, creo yo, escuchándome sobre cómo hacerlo. Una de mis  prácticas favoritas para ello es ver si el grupo prende con "el problema del aire acondicionado".  No me ha fallado hasta ahora.

En efecto, el Problema del Aire Acondicionado es transversal a las industria en que se mueva el equipo, los momentos de crisis o apogeos que estén viviendo o las clases sociales que habiten en el mismo. Algunas veces lo han intentado resolver abiertamente, otras no, pero les afecta.

Para motivar a los equipos a enfrentar el problema suelo contarles éste cuento que aparece en el libro madre del Modelo de Negociación Constructiva: "Sí, de acuerdo. Cómo negociar sin ceder".  Te lo adjunto para que lo disfrutes y, lo ocupes o no, me cuentes cómo le llamarías a los elementos claves de una buena negociación, que se desprenden del cuento.

"Piense en la historia de dos hombres que están peleando en una biblioteca. Uno de ellos quiere abrir la ventana y el otro quiere que la ventana se cierre. Discuten sobre que tan abierta debe quedar la ventana: apenas un rendija, la mitad, tres cuartos. Ninguna solución logra satisfacerlos a ambos.

Entonces entra la bibliotecaria. Le pregunta al uno por qué quiere abrir la ventana: "para obtener aire fresco". Le pregunta al otro porqué quiere cerrar la ventana: "Para que no haya corriente". Después de pensarlo un momento, la bibliotecaria abre una ventana en la habitación contigua, logrando así que entre aire fresco, sin que haya corriente."

Concepto de Competencia Laboral y su aplicación al oficio Docente

Debo a los maestros Gustavo Hawes y Ken Blanchard, mi síntesis conceptual acerca de las competencias. Gracias al primero entiendo las competencias como la capacidad de "saber actuar" en el ámbito de una disciplina. Para Gustavo saber actuar es mucho más que el saber hacer una tarea, eso que llamamos el know how, -saber cómo-, de los gringos. Saber Actuar implica el despliegue simultáneo o sucesivo de conocimientos, actitudes, habilidades, prácticas: Establecer prioridades, definir los tiempos, las metodologías, las ayudas externas, etc.  Así, un profesor competente, por ejemplo, es capaz de recurrir una varias fuentes de saber propio y ajeno para enfrentar situaciones propias de la enseñanza. Tiene conocimientos de la materia que enseña, habilidades de enseñanza, comunicación y de manejo de grupos, desarrolla en sí mismo y en los otros actitudes positivas frente a la sala de clase, el desarrollo personal y sabe materia. También sabe pedir ayuda a otras personas, etc.


Aprendí de Blanchard, - mediado por la ayuda de grandes amistades y estudiantes con quienes fuimos puliendo el concepto, - la identificación del comportamiento experto, aquel de máxima Competencia en una tarea. El comportamiento experto es aquel que es identificable por la alta calidad y con placer la que un individuo realiza su trabajo. Cuando alguien tiene sostenidamente buenos resultados y lo hace con gran gusto solemos decir que esa persona es muy competente para esa tarea. Cuando accedemos a este nivel de competencia la realización de esa tarea se convierte un desafío interesante, por lo que habitualmente dejamos de poner el foco de nuestros resultados en las condiciones del medio en que realizamos las tarea (la cancha, las piedras, los sueldos, los colaboradores, otras) y nos focalizamos principalmente en nuestro desempeño. En este nivel de competencia sabemos que lo nuestro es hacer lo mejor posible con los medios y condiciones que hemos aceptado como presentes. Por cierto, las condiciones afectan los resultados del desempeño, pero no la motivación ni concentración del individuo experto frente a esa tarea. El desempeño de alta competencia "baila" con la tarea. Visto desde fuera pareciera que, para esa persona, hacer ese trabajo no fuera trabajo.

Como verán, dos conceptos de competencias provenientes de diferentes fuentes y son perfectamente compatibles. Tienen muchas cosas en común. A mi me gusta pensar en un punto en particular: ambos conceptos son más fáciles de ver en la práctica ante situaciones críticas del oficio. En una situación difícil es mucho más evidente el nivel de competencia de los individuos. La persona que no es competente difícilmente enfrentará de manera adecuada un problema. Al revés, el problema le servirá de razón o excusa para no enfrentarlo o enfrentarlo mal. La persona que es competente enfrenta el problema con variedad de recursos y de un modo aceptablemente bueno. El o la experta estará especialmente concentrado en el problema, regularmente buenos obtendrá resultados y estará satisfecho de haber realizado su trabajo. Cuando llegamos a este nivel de alta competencia de desempeño, los problemas se ha convertido, por obra y arte de la práctica y la concentración en el oficio, en desafíos.

Así me gusta enseñar, escuchando, pensando, divergiendo.

Escuchando, pensando, divergiendo...

La clase como una obra de arte


Creo que para un profesor serio cada clase debiera querer ser una obra de arte. Debiera ser, potencialmente al menos, un momento mágico de aprendizaje, de mejora de las potencialidades individuales y grupales de todos quienes participan de él.  La clase debiera ser, repito, un momento tan valioso que quienes participen de él puedan sentirlo como una oportunidad real de ser mejores personas.  Es también un momento que es fruto del trabajo de planificación y ejecución de un "artista", pero que simultáneamente, es hijo de la magia del momento, de la sutil mezcla de factores presente en una aula de formación.  De estos factores, el principal es el grupo de estudiantes.  Cada clase debiera ser entonces una instancia planificada, dirigida a objetivos pero abierta también al devenir propio de los sistemas complejos que somos las personas cuando nos congregamos.  

Imagino que para mis colegas que hacen cuarenta horas semanales, que "han perdido la voz haciendo clases" como denuncia con vigencia el
 poeta, decir lo que digo es una torpeza sin nombre.  Aún así, con respeto, quiero decir que la instancia de reunión entre un profesor y personas que necesitan en mayor o menor medida de la colaboración de éste y de sí mismos para desarrollarse, es un tiempo de una densidad ética muy alta por las siguientes razones:

1.- Profesor y estudiantes son personas, nunca pueden ser ser tratados como cosas ni como medios.  Sus necesidades y derechos de expresión y atención son inalienables.

2.- Los seres humanos necesitamos desarrollarnos.  De hecho, somos humanos, en tanto hijos de una evolución o deriva, no somos una especie "automática" u obvia en la historia de nuestro planeta.  Si hemos llegado a ser, también podemos dejar de ser lo que somos.

3.- El tiempo que los seres humanos tenemos para desarrollarnos tiene límites en términos vitales, - de los 0 (cero) a los x días -,  y en términos de participación de una reunión de aprendizaje, - tal cantidad de minutos por día.

4.- Podemos hacer de la clase una obra de arte.  Hay ejemplos de que es posible.  Innumerables.  Que la cultura actual ponga esta pretensión como una ilusión, no es argumento para negar su posibilidad.

Para el momento de la historia en que hablo, el modelo que me resulta más fácil pensar la clase como una obra de arte es el modelo de
 "Aprendizaje Experiencial" (D.Kolb, 1984) el cual será tema de mi próximo posteo.  Un abrazo.

¿Cómo negociar mejor?


Normalmente se entiende negociar como regatear, como la lucha por sacar la mejor parte de la "torta".  Esa es una visión reduccionista de la negociación. Lo primero para mejorar sus habilidades de negociación es saber que negociar es hacer los mejores negocios. No es sólo regatear.  

Por lo tanto, alguien “bueno para los negocios” es una persona que hace muchos y buenos negocios. Para lograrlo se debe estar dispuesto tanto a hacer crecer la torta como a repartirla bien. Si usted sólo reparte bien tendrá, tarde o temprano, la sensación de no haber aprovechado bien la posibilidad de negocios que vivió. Si usted sólo hace crecer la torta tendrá, tarde o temprano, la sensación de que sus contrapartes se han llevado, la mayor parte del negocio.

Entonces, ¿cómo hacer buenos y muchos negocios?

1.- Sea siempre “incondicionalmente constructivo”: Busque siempre orientarse al mejor negocio posible. Ponga foco en eso. No se distraiga con defender su ego, “ganar”, ir más rápido, etc. Lo suyo, su pega en una negociación es y será siempre agrandar y repartir bien la torta.

2.- Practique el respeto. No se deje avasallar, ni avasalle usted a su contraparte. No importa cuánto poder tenga o no tenga usted o su contraparte. Practique el respeto. Exija respeto. Los mejores negocios se han hecho siempre entre partes que se respetan mutua y permanentemente.

3.- Valore el conflicto. Ni lo provoque innecesariamente, ni busque evitarlo. Trabájelo, dígale a su contraparte algo así como: “he aquí nuestro común problema, ¿qué podemos hacer mutuamente para resolverlo del mejor modo posible?”

4.- Persevere.  Negociar es una habilidad. No importa cuán bien o mal lo haga usted en este momento. Si usted practica, persevera, se enfoca en hacerlo mejor el resultado será mejor.

Pistas para enseñar mejor y más fácil: Use cuentos, historias o relatos.

Los seres humanos aprendemos muchas cosas a partir de historias.  Desde pequeños nos han contado historias acerca de  nosotros,  nuestros padres o del mundo.  O de lo que aquellos que nos criaron hayan querido inculcarnos.  Aunque sea sólo por costumbre, en general, disfrutamos y aprendemos mucho de lo que algunos llaman "dimensión narrativa de la existencia".  Uno de los más grandes teóricos del aprendizaje, Jerome Bruner, llegó a decir "Aunque narrar historias (y escucharlas, agregaría yo) es una de las cosas que más placer nos causa, también es un asunto muy serio" (S. Denning: "La Estrategia de la Ardilla" Ediciones Urano, Madrid, 2005).  Por lo tanto:

1.- Use relatos.  No importa lo que usted enseñe, sus estudiantes estarán, en ese momento al menos, más atentos a aprender y dialogar con usted.  Use relatos acerca de cómo fue que usted supo o entendió del concepto que está explicando, o un relato que muestre la importancia para la vida de ese concepto.  También puede ser un relato acerca de cómo fue que la ciencia llegó a descubrir el concepto.

2.- Mida el impacto de sus relatos: Luego de contar una historia deténgase, pregúntele a sus estudiantes acerca de qué les pasó o qué entendieron de la historia que contó. Sino tiene respuesta inmediata puede pedirles que lo hagan por escrito, anónimamente, o que lo conversen en grupo y luego le reporten.

3.- Mejore sus relatos.  Tomando en cuenta lo que usted ve ocurre cuando los cuenta y lo que le reportan sus estudiantes, al respecto, haga las mejoras del caso.  Cambie la historia, o agréguele elementos de humor, sorpresa, palabras del lenguaje de sus estudiantes, o lo que a usted le quede más cómodo y de mayor impacto sobre el aprendizaje.

4.- Repita los relatos.  No los use una solo vez.  Rentabilícelos desde la perspectiva del aprendizaje y de su propio disfrute también, porque en general, los seres humanos gustamos mucho de contar historias.  No se lo pierda.

Los fundamentos teóricos de esta dimensión narrativa de la vida y la comprensión de los seres humanos variados y disímiles, los puede hallar en  "La teoría cibernética, la teoría económica de los juegos, el enfoque de sistemas, las teorías de comunicación de Bateson y Watzlawick, la teoría de los tipos lógicos, la teoría del observador"  (F. Diez y G. Tapia:
 "Herramientas para trabajar en mediación".  Ed.  Paidós Barcelona, 1989).

Vincule la "materia" de su curso a la "vida cotidiana" de sus estudiantes (pistas para enseñar mejor y más fácil).

Teresa Matus se llama una gran maestra que explicaba a sus estudiantes (entre los que me contaba) conceptos abstractos y difíciles de su materia a partir de ejemplos extraídos del programa de televisión de la noche anterior.  Independiente de lo que usted o yo pensemos al respecto, existe una alta probabilidad que para sus estudiantes la vida cotidiana, esa parte "rasca" o "simplona" de la vida,  tenga un gran valor o sea la único que conocen de sus propias existencias. 

Si usted quiere ayudar a que sus estudiantes tengan mejor vida, mayores conocimientos, habilidades y aptitudes, le sugiero que conecte sus temas de clases con las cosas o dimensiones  vida cotidiana de las personas.    Esto implica, al menos,  que en algún momento de sus clases usted muestre ejemplos, causas, impactos o las relaciones que a usted se le ocurran entre sus temáticas y la vida diaria de sus estudiantes.  Por importante que sea el tema de su clase, por apurado que esté por cumplir con las materias prometidas de "pasar" en clase o por fascinante que usted encuentre el tema de su sesión hará bien en conectar la mayor  cantidad de veces que pueda sus temas con esa parte de la vida, que llamamos "cotidiana".

Algunos pasos o pistas para que los y las docentes podamos hacer esto son:

1.- Interesarnos por la vidas de nuestros estudiantes: ¿Qué temas les preocupan? ¿Cómo ven la vida?

2.- Participar de algún modo de esas miradas de la vida y de las cosas a través de películas, conversaciones, momentos de relajo, deportes, etc.

3.- Mantenga en su conciencia  y ojalá explicite permanentemente a sus estudiantes en plena clase y con la tranqulidad de hacer lo correcto, la pregunta ¿Cómo podemos relacionar esto que estamos hablando con sus vidas? No siempre tendrá buenas o iluminadas respuestas de su auditorio pero, aún en el peor de los casos, aún en esos "silencios religiosos" que hacen que uno crea estar hablando en el desierto,  sus estudiantes percibirán evidencias de su interés real por sus vidas.  No es poco.